Cuando estuve en Londres me sorprendió ver en la zona de Picadilly Circus –concretamente en el centro comercial Trocadero- un lugar que era algo así como un parque sexual. El objetivo de un lugar así, es aprender lo necesario para pasárselo bien en la cama.

Es algo así como un sex shop, un museo o un taller donde imparten educación sexual. El sitio surgió a partir de la idea de Johan Ritki, un banquero que trajo la idea de Estados Unidos y la adaptó ligeramente.
Lo que aprenderás si entras
Si te decides a entrar, debes saber que el recorrido es de dos horas aproximadamente. Aprender a incitar a tu pareja a través de caricias, algunas miradas picaronas, risas, sonrisas, besos infalibles –roces, mordiscos, morreos-… La clave para ser dar y recibir el beso perfecto es relajar los labios y fijarse en todos los detalles y movimientos de la lengua.
Las zonas más excitantes
En este museo hay dos maniquíes para encontrar zonas erógenas –las típicas como los pechos y la piel de la rodilla.- También te informan de los afrodisíacos más clásicos, como las trufas, caviar, el ginsensg y una clase acelerada de striptease.
En una pared hay colgados unos órganos sexuales de diferentes formas y tamaños… También hay una zona dedicada al sexo oral -¿sabías que las reglas básicas para practicarlo es hacerlo y recibirlo, ser higiénico y no empujar de la cabeza para pedirlo?
Te ayudará a encontrar el punto G
Lo más interesante sin duda de este museo son los son las dos estatuas que te ayudaran a encontrar el maravilloso punto G. Para ello los maniquíes están cortados a la mita y cuándo los acaricias o te acercas emiten sonidos del tipo: “oh sí” o “qué gusto”
Túnel del orgasmo
Para explicar lo qué es un orgasmo existen unos letreros y a medida que los vas leyendo se emiten sonidos –tipo gemidos- y se oye el sonido de un orgasmo.
Imagen: Amora